Ariel Osso, fundador de Sonnos, compartió los orígenes de la empresa

Ariel Osso, fundador de Sonnos, compartió los orígenes de la empresa

Ariel Osso, fundador de la firma argentina de equipamiento Sonnos, compartió detalles sobre los orígenes y el crecimiento de la empresa dentro de la industria del fitness. El empresario repasó cómo pasó de un emprendimiento iniciado en 2003 a convertirse en una marca vinculada a la fabricación y comercialización de equipos deportivos y de entrenamiento funcional.

En un episodio del podcast “Emprendedores al Fallo”, Osso explicó que los primeros pasos de la compañía comenzaron luego de asistir a una edición temprana de Mercado Fitness. “Empecé comprando y vendiendo algunas cosas. Trabajaba con mi papá hasta el mediodía, después recorría gimnasios y natatorios, y a la noche cursaba la facultad”, recordó.

Según detalló, el emprendimiento fue formalizado en abril de 2004, momento en el que registró la marca y constituyó la sociedad. En esa etapa inicial, el objetivo era resolver necesidades específicas de gimnasios y entrenadores. “La frase era: ‘Si existe, te lo consigo’. Después pasó a ser ‘y si no existe, te lo fabrico’”, señaló.

En esta línea, Osso explicó que la empresa comenzó detectando productos que no estaban disponibles en el mercado argentino del fitness de aquel momento. Uno de los primeros hitos comerciales de la empresa estuvo relacionado con unos discos soplados rellenos con plástico, un producto cuya matriz compró a otra compañía del sector.

Según contó, inicialmente el artículo no tuvo buena recepción en gimnasios, aunque posteriormente detectaron una demanda creciente para uso domiciliario. “El producto no se vendía en gimnasios, pero Andrea -actual socia de la compañía y madre de sus hijos- vio que podía funcionar para particulares”, explicó. Andrea se incorporó al proyecto en 2007 y fue quien impulsó la publicación de los productos en Mercado Libre, en un contexto donde el comercio electrónico todavía era incipiente en Argentina.

Según relató Osso, una fotografía improvisada con una sábana blanca y productos publicados online marcó un punto de inflexión para la empresa durante diciembre de 2007. “Veíamos cómo los productos se vendían sin necesidad de movernos físicamente”, recordó. A partir de ese crecimiento, Sonnos comenzó a desarrollar procesos de logística, distribución y fabricación propia.

El fundador comentó que en los primeros años debían reutilizar cajas de supermercados para despachar pedidos y producir manualmente parte del equipamiento para cumplir con las entregas. Otro de los productos que marcó una etapa importante en la compañía fue el «mini trampolín fitness», desarrollado como uno de los primeros productos industriales fabricados íntegramente por la empresa.

En este sentido, Osso indicó que la compañía llegó a fabricar hasta 800 unidades mensuales y que la maquinaria utilizada para producirlos fue diseñada internamente hace aproximadamente 20 años. En paralelo, la empresa abrió en 2009 un local de 500 metros cuadrados frente a la Universidad Nacional de La Matanza, enfocado en productos para preparación física y entrenamiento. “La premisa era ofrecer todo aquello que no se conseguía en una casa de deportes tradicional”, sostuvo.

Durante la entrevista también repasó el origen del nombre Sonnos. Según explicó, la marca surgió a partir de la búsqueda de un nombre que pudiera leerse correctamente incluso al girar el logo. “Quería una marca que se pudiera leer al derecho y al revés porque soñaba con verla algún día en televisión”, afirmó.

Además de hablar sobre productos y crecimiento empresarial, Osso destacó conceptos vinculados al emprendedurismo, el foco empresarial y la construcción de equipos de trabajo. “Nunca emprendí pensando solamente en dinero. Siempre tuve claro que quería construir una empresa grande dentro del deporte y el fitness”, señaló.

En ese sentido, remarcó la importancia de la constancia y de desarrollar proyectos relacionados con actividades que generen motivación personal. “Si vas a emprender, hacelo en algo que te guste. Cuando haces algo que te apasiona, la gente lo percibe”, concluyó. El capítulo forma parte del podcast “Emprendedores al Fallo”, un espacio donde se comparten historias vinculadas a negocios, marcas y experiencias emprendedoras.

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