Organizaciones globales piden integrar actividad física a medicamentos contra la obesidad
Organizaciones globales piden integrar la actividad física y la nutrición al uso de medicamentos contra la obesidad. La World Obesity Federation, junto con ukactive, Health & Fitness Association, AUSactive, Exercise New Zealand, Fitness Industry Council of Canada y la World Federation of the Sporting Goods Industry (WFSGI) publicaron una declaración conjunta en la que instan a gobiernos y sistemas de salud a integrar intervenciones de estilo de vida en el despliegue de terapias como los GLP-1.
Según el documento, cerca de tres mil millones de adultos en el mundo viven con sobrepeso u obesidad, una cifra que podría alcanzar los cuatro mil millones hacia 2035. En este contexto, las organizaciones señalan que «los medicamentos representan un avance clínico relevante, pero no deben utilizarse como una solución independiente».
El posicionamiento advierte que el uso exclusivo de fármacos podría derivar en resultados limitados a largo plazo, como pérdida de masa muscular, disminución de la capacidad funcional y mayores desigualdades en salud si no se garantiza el acceso a servicios complementarios. Por este motivo, las entidades proponen un enfoque integral o “wraparound”, que combine tratamiento farmacológico con inversión sostenida en actividad física, nutrición y entornos que favorezcan hábitos saludables.
Las organizaciones subrayan que «la actividad física y la nutrición deben integrarse como elementos esenciales dentro de los sistemas de atención». Además, destacan que «los resultados deben medirse más allá del peso corporal, incorporando indicadores como la salud funcional y el mantenimiento a largo plazo».
La declaración conjunta incluye una serie de acciones dirigidas a responsables políticos: integrar los medicamentos contra la obesidad en modelos de atención que incluyan acceso financiado a programas de actividad física y nutrición; mantener e incrementar la inversión en prevención y programas comunitarios; garantizar el acceso equitativo tanto a tratamientos como a servicios de apoyo; medir resultados más allá del peso corporal y alinear políticas sanitarias y económicas para reconocer el valor de la prevención.
Desde ukactive, su CEO Huw Edwards afirma que «el crecimiento de los medicamentos contra la obesidad refuerza la necesidad de incorporar actividad física y nutrición en los tratamientos». En la misma línea, Johanna Ralston señala que «las terapias GLP-1 no pueden tener éxito de forma aislada y deben integrarse en sistemas de atención centrados en la persona».
Por su parte, Liz Clark indica que «la actividad física y la nutrición son componentes fundamentales para la seguridad, efectividad y sostenibilidad de estos tratamientos». Además, Ken Griffin señala que «los medicamentos pueden generar beneficios a largo plazo si se acompañan de apoyos integrales», mientras que Richard Beddie advierte que, «sin cambios en el estilo de vida, podrían aumentar los costos sanitarios y empeorar los resultados en salud».
Desde Canadá, Zach Weston, director ejecutivo del Fitness Industry Council, destaca el rol de los centros fitness «como espacios clave para preservar la masa muscular y la capacidad funcional durante los tratamientos». En tanto, Emma Zwiebler, CEO de WFSGI, subraya «la importancia de promover el movimiento y la actividad física como parte de una estrategia global de salud».
Las organizaciones firmantes indican que trabajarán junto a gobiernos y actores del sector para avanzar en políticas basadas en evidencia que integren medicamentos, actividad física y nutrición. Asimismo, remarcan que la inversión en estos componentes «no solo impacta en personas en tratamiento por obesidad, sino que también contribuye a la prevención y a la sostenibilidad de los sistemas de salud a nivel global».





