Mejor recuperación se asocia con un mejor rendimiento en golf profesional

Mejor recuperación se asocia con un mejor rendimiento en golf profesional

Mejor recuperación se asocia con un mejor rendimiento en golf profesional, según una nueva investigación de Whoop publicada en el International Journal of Sports Physiology and Performance.  El estudio analizó datos de 389 golfistas profesionales, con más de 35.000 noches registradas y 521 competencias en distintos países.

El análisis detalla que, al comparar a cada golfista consigo mismo, un aumento de 10 puntos porcentuales en el Recovery Score se asocia con una mejora de 0,2 golpes en su score. Al comparar jugadores entre sí, una diferencia de 10 puntos en recuperación implica una mejora promedio de 0,5 golpes. Esta diferencia es significativa considerando que la brecha entre el 10º y el 100º puesto del PGA Tour, el principal circuito de golf profesional, es menor a un golpe por ronda.

Las capacidades que sostienen ese rendimiento (control motor, regulación emocional, estabilidad cognitiva) dependen de forma directa de la recuperación fisiológica previa a cada ronda. El análisis del conjunto de datos permitió observar patrones estables y evaluar cómo pequeños cambios en variables biométricas impactaron de un torneo a otro.

En promedio, los jugadores del estudio durmieron 7,2 horas por noche, tuvieron una consistencia del sueño del 69%, una frecuencia cardíaca en reposo de 56 latidos por minuto y una variabilidad de la frecuencia cardíaca de 64 milisegundos. A partir de estos datos, el análisis muestra que pequeñas mejoras en esos indicadores -como acostarse y levantarse más regularmente, reducir apenas un latido por minuto la frecuencia cardíaca en reposo o aumentar la puntuación de recuperación antes de competir- se asociaron con menos errores a lo largo de la vuelta y un desempeño más estable.

Según Will Ahmed, fundador y CEO de Whoop, los resultados muestran que “los golfistas con mayores Whoop Recovery Scores y biometrías más sólidas tuvieron mejores desempeños en competencia”. Además, las mejoras de un año a otro en sueño, variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) y recuperación se vincularon de manera consistente con un rendimiento más estable en torneo.

En los análisis por grupos, quienes durmieron más de 7,51 horas y tuvieron una consistencia del sueño superior al 72% registraron los mejores resultados y más golpes ganados. Las temporadas en las que aumentó la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) y la recuperación también mostraron las mayores mejoras individuales.

En conjunto, el estudio señala que la recuperación nocturna (que integra sueño, frecuencia cardíaca en reposo, VFC y frecuencia respiratoria) fue el indicador más sólido de rendimiento competitivo. Los autores destacan que, incluso en atletas de élite, los patrones de descanso no son estáticos: pueden optimizarse semana a semana y sus variaciones se reflejan de forma directa en el desempeño durante cada torneo.

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