Aumentar la actividad física en la mediana edad reduce riesgos de Alzheimer
Aumentar la actividad física en la mediana edad reduce el riesgo de Alzheimer, según un estudio realizado con 337 adultos cognitivamente sanos. La investigación analizó la evolución de la actividad física durante un promedio de cuatro años y relacionó esos cambios con marcadores cerebrales obtenidos mediante tomografía por emisión de positrones y resonancia magnética.
Los datos señalaron que el sedentarismo mantenido se vincula con un menor grosor cortical en regiones vulnerables al Alzheimer, en comparación con realizar actividad limitada, mantener la adherencia a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) o alcanzarlas durante el seguimiento. Además, quienes lograron adherirse a los niveles recomendados mostraron una menor carga de beta-amiloide que quienes no lo hicieron. El aumento de la actividad física también presentó una relación dosis-dependiente: a mayor incremento, menor acumulación de amiloide.
La muestra incluyó a personas de toda Cataluña con una edad promedio de 60,5 años; el 62% eran mujeres y el 50,7% portadores del alelo APOE-ε4, un factor genético asociado al riesgo de Alzheimer. Durante el seguimiento, el 29,4% mantuvo un comportamiento sedentario, el 24% continuó sin adherir a las recomendaciones de la OMS, el 16,9% mantuvo la adherencia, el 13,6% dejó de cumplirla y el 15,7% logró adherirse. En promedio, el cambio en la actividad física fue de 21 minutos, con una variabilidad amplia. Las diferencias entre los grupos no estuvieron influenciadas por el tiempo transcurrido entre evaluaciones.
Los autores también observaron que mantener la adherencia no generó diferencias significativas en la carga de beta-amiloide ni en el grosor cortical en comparación con otros patrones de actividad. Sin embargo, seguir las recomendaciones durante el seguimiento sí se asoció con una menor acumulación de beta-amiloide frente a quienes no las siguieron. No se observó relación entre el aumento de actividad y el grosor cortical.
Los análisis se ajustaron por edad, sexo, educación, portación del alelo APOE-ε4 y variabilidad temporal entre evaluaciones. Los resultados se mantuvieron tras ajustar por factores cardiovasculares y de salud mental, salvo la diferencia en grosor cortical entre sedentarismo mantenido y adherencia mantenida, que perdió significación estadística. Para leer el estudio completo, visite aquí.





