El rol de los valores en la conformación de un equipo
La mejor manera de alcanzar el éxito organizacional es hacerlo a través del talento de quienes la integran.
Para su funcionamiento y desarrollo, las empresas dependen de las personas que las componen, pues son éstas las que, estando motivadas, comprometidas y trabajando de una forma coordinada conseguirán los objetivos corporativos.
Si la empresa cuenta con talentos contratados dispuestos a implicarse a evolucionar, la organización funcionará. Por el contrario, si no existen o cuidan tales talentos, se detendrá. Como en un equipo deportivo, para conseguir hacer un buen partido todos los jugadores deberán moverse como un solo bloque bien afinado.
La experiencia demuestra que las personas desarrollan toda su capacidad cuando creen plenamente en lo que hacen, ya que aportan sus conocimientos, habilidades y actitud tanto para satisfacer su realización personal como los objetivos de la empresa.
Elton Mayo, como resultado del experimento Hawthorne, ya exponía que los trabajadores necesitan algo más que división del trabajo o remuneración para tener un mejor rendimiento.
Sabemos que trabajar en equipo en ocasiones no es sencillo, ya que cada uno le damos importancia a aspectos diferentes y no solo esto, sino que además traemos en “nuestra mochila” ideas de cómo pensamos que se deben hacer las cosas, de cómo se debe trabajar y a que cosas le deberían dar importancia los demás, básicamente para que encajen en nuestra forma de ver las cosas. Aunque sea solo un poco, a todos nos gusta darnos la razón, incluso a veces… llevarla.
Y aquí llegamos a un gran detalle, trabajar en equipo es una decisión individual. Cómo líder de un equipo puedes ejemplificar y pedir implicación, compromiso, etc. pero solo si todos y cada uno de los componentes del equipo lo aceptan e interiorizan se trabajará en equipo.
Pero, ¿qué es eso que tienen que aceptar? Lo que hace fuerte a un equipo es que se vivan una serie de valores dentro de éste. Si no tenemos estos valores comunes tenemos un grupo de trabajo, no un equipo, y mucho menos uno de alto rendimiento.
Por esto es tan importante consensuar unos valores, unos conceptos, con los que todos estemos de acuerdo, una base compartida para trabajar y desarrollarnos profesionalmente.
Esto nos ayudará a progresar, mejor que cambiar. El cambio es inevitable, el progreso no. Vamos a cambiar, aunque no queramos, pero no necesariamente vamos a progresar. No nos adaptemos al cambio, seamos parte de él.
Espera, pero antes de identificar los que creo fundamentales en todo equipo de alto rendimiento, definamos el concepto de valor. Simón Dolan, referente en el ámbito de desarrollo de valores corporativos, lo define de la siguiente manera:
“Los valores son palabras cargadas de significado. Cuando se clasifican y traducen en conductas concretas, en consonancia con nuestros objetivos, y son compartidos con las personas que nos importan, se convierten en potentes herramientas que nos guían hacia el éxito en la vida de los negocios y en el negocio de la vida.”
Si relees de nuevo la definición verás la potencia que tiene. Nos habla de clasificación de valores y conductas, es decir que no solo sirve con saber cuáles son los más adecuados para el trabajo en equipo o para el trabajo de mi equipo, sino que debo clasificarlos y actuar en consonancia con ellos.
Una de las funciones que también absorben estos valores de equipo es la de identificar los límites y servir como base para poner las normas de funcionamiento del equipo. Las normas de un equipo no se inventan o se enuncian y ya está, no, las normas de un equipo se apoyan en los valores que se han identificado.
Te pongo un ejemplo breve que desarrollo un poco más adelante. Si en un equipo consensuamos y aceptamos que entre nuestros valores está la comunicación y la expresión asertiva, ante un conflicto interno, deberemos responder de este modo y no de otro, ya que nos hemos puesto de acuerdo para hacerlo de esta forma.
La definición también nos habla de que estos valores deben estar en consonancia con nuestros objetivos y ser compartidos con todo el equipo. Esto a nivel corporativo es fundamental, todos debemos remar en la misma dirección.
Antes de desarrollar cuáles son, según nuestro enfoque en Coaching Camp, cabe puntualizar dos cosas: la primera es que en los equipos de alto rendimiento no caben las personas aprovechadas y poco trabajadoras, esas que están en un grupo o equipo de trabajo y no aportan su mejor versión. No, éstas no tienen cabida.
La segunda idea es que los valores que voy a compartir a continuación no son exclusivos, es decir, que solo pueden ser estos. Cada equipo debe definir los suyos. Los que te presento a continuación son los que reinan en nuestro equipo y hemos compartido con cientos de equipos tanto deportivos como corporativos.
Empecemos:
- GENEROSIDAD. Entendemos la generosidad como que yo doy al equipo más de lo que el equipo espera de mí. Doy más de lo que la gente espera. Si hay un miembro del equipo que no tiene un buen día, que por lo que sea no puede dar su mejor versión, no pasa nada, ningún cliente lo va a notar porque entre todos haremos su trabajo.En el deporte de alto rendimiento pasa muchas veces, hay jugadores que se echan a equipo la espalda, tiran del carro. Ahora bien, como en los equipos de alto rendimiento no tienen cabida los aprovechados, no pasa nada porque otro día es posible que sea yo el que no tiene buen día y necesite ayuda.
- HUMILDAD. Soy consciente que a veces nos ha costado tanto llegar al punto en el que estamos que no aceptamos que ahora no vayan las cosas como queremos, y justo por eso a veces, podemos lastrar al equipo. En Coaching Camp relacionamos el valor de la humildad con la capacidad de pedir ayuda cuando la necesite. En un equipo todos dependemos de todos.
- CONFIANZA. La confianza es la capacidad que tiene cada componente del equipo de tomar una decisión sin dudar. La confianza es como una mesa, cuantas más patas tenga, más sólida está. Cada pata es cuando hacemos algo bien y nos damos cuenta, de este modo favoreceremos la confianza en uno mismo y en el equipo.La confianza se inspira, si yo soy confiable para ti y tú lo eres para mí, nos comprometeremos y de ahí nacerá la calidad. Confianza es saber si que un día caigo el equipo va a estar para recogerme o no permitir que caiga y ayudarme para avanzar.
- ENTUSIASMO. Si no hay entusiasmo no hay equipo. Si no hay buen rollo, no se trabaja a gusto y esto afecta directamente en los resultados. Con esto estoy seguro que no te digo nada nuevo, pero es muy importante tenerlo presente. Un aspecto muy importante para mantener este entusiasmo es tener objetivos compartidos y sentir que mi trabajo aporta al equipo y a la sociedad. Este punto para nosotros es tan importante que en la oficina tenemos un responsable semanal del buen rollo, y es la persona encargada durante una semana de mantener y favorecer la actitud del equipo.
- COMPROMISO: como quinto valor, y no por ello menos importante, está el compromiso. El compromiso aparece cuando la diversión se acaba. Es muy fácil estar comprometido con un equipo cuando va todo bien. La clave está en mantener la motivación, entusiasmo y todos los valores anteriores en una situación adversa. Mantener el compromiso es mantener el cuidado de los valores.
Como mensaje final me gustaría dejar una idea: el equipo crece y se hace fuerte cuando no hay narcisismos, ni vanidades, cuando hay codo con codo, pero no en la costilla, sino codo con codo de ayudarse y progresar. Solo en ese momento el equipo se une y crece inevitablemente.

