La actividad física temprana se asocia a mejor rendimiento en la adultez
La actividad física temprana se asocia a un mejor rendimiento físico en la adultez, según un estudio longitudinal basado en una cohorte poblacional sueca. Las personas que fueron activas en su juventud o que adoptaron un estilo de vida físicamente activo en la adultez mantienen un mejor rendimiento en pruebas de capacidad física a lo largo del tiempo, incluso cuando la función muscular y aeróbica tiende a disminuir con la edad.
Aunque la capacidad aeróbica y la resistencia muscular comenzaron a disminuir gradualmente después de los picos de rendimiento -entre los 26 y 36 años-, el análisis mostró que quienes eran físicamente activos en su tiempo libre a los 16 años presentaron consistentemente mejores resultados en pruebas de condición física durante toda la vida adulta que quienes no lo eran.
Asimismo, aquellos participantes que modificaron su estilo de vida, pasando de inactivos a activos en la adultez, mostraron mejoras en las tres pruebas físicas: entre 6% y 7% en capacidad aeróbica, 11% en resistencia muscular y 4% en potencia muscular, en comparación con quienes permanecieron inactivos.
El estudio también identificó una asociación entre el nivel educativo y la capacidad física: las personas con título universitario mostraron mayor capacidad aeróbica absoluta y mejor resistencia muscular durante el seguimiento. Los análisis revelaron que la pérdida de capacidad física es progresiva con la edad.
Por ejemplo, la capacidad aeróbica absoluta disminuyó acumulativamente alrededor de 30% en mujeres y 33% en hombres desde el pico de rendimiento hasta los 63 años. La potencia muscular, medida por la altura de salto, y la resistencia muscular presentaron también caídas significativas a lo largo del tiempo. Las diferencias individuales en estas capacidades se amplificaron con la edad, mostrando una mayor variabilidad entre los participantes mayores que entre los más jóvenes.
La investigación incluyó a 427 participantes nacidos en 1958 (48% mujeres) que fueron evaluados de manera objetiva entre los 16 y los 63 años en capacidades como aeróbica máxima, resistencia muscular y potencia muscular. Los resultados reflejan un patrón de cambios similares al observado en estudios de atletas de élite: el rendimiento físico alcanza su punto máximo en la tercera década de vida y luego inicia un descenso sostenido hasta la edad adulta tardía.
Los hallazgos apoyan la idea de que el declive de la capacidad física comienza antes de los 40 años, un patrón que puede tener consecuencias clínicas con el paso del tiempo, especialmente en personas con estilos de vida sedentarios. Para leer el estudio completo, visita aquí.





