El ejercicio en el lugar de trabajo puede mejorar factores de riesgo cardiovascular

El ejercicio en el lugar de trabajo puede mejorar factores de riesgo cardiovascular

El ejercicio en el lugar de trabajo puede mejorar la salud cardiovascular, según un estudio realizado en la Universidad de L’Aquila, Italia. El programa de actividad física implementado logró reducciones significativas en colesterol total, colesterol LDL y glucosa en ayunas, incluso sin cambios en el peso corporal. La investigación incluyó a 29 empleados universitarios, evaluados al inicio, a los tres meses y a los seis meses de seguimiento.

El grupo de participantes estaba compuesto principalmente por mujeres (82,8%) y tenía una mediana de edad de 54 años. Poco menos de la mitad eran académicos, mientras que el resto eran personal técnico-administrativo y estudiantes de grado y posgrado. Entre las condiciones de riesgo observadas, la dislipidemia fue la más frecuente, seguida de hipertensión, trastornos de la tiroides, cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas y osteoporosis. Además, más de la mitad de las mujeres se encontraban en la etapa menopáusica.

El estudio también evaluó hábitos de vida: alrededor del 10% de los participantes fumaba, mientras que un 27,6% había abandonado el hábito. El consumo de alcohol fue más frecuente entre los hombres, y la gran mayoría de los participantes (93,1%) realizaba actividad física regular, con frecuencia semanal promedio de alrededor de tres veces por semana.

En términos de parámetros antropométricos, el índice de masa corporal (IMC) se mantuvo dentro del rango normal a lo largo del tiempo, aunque los hombres presentaron mayor proporción de sobrepeso que las mujeres. Ningún hombre presentó obesidad, mientras que tres mujeres se encontraban en esta categoría en los distintos puntos de observación.

Los cambios más relevantes se observaron en los factores de riesgo cardiovascular y marcadores metabólicos. Entre las mujeres, el colesterol total disminuyó en 20,8 mg/dL y el colesterol LDL en 16,1 mg/dL, mientras que la glucosa en ayunas se redujo en 7,4 mg/dL, todos cambios estadísticamente significativos. En los hombres también se registraron mejoras, aunque no alcanzaron significancia estadística. Otros parámetros, como los triglicéridos y la proteína C reactiva, mostraron variaciones sin relevancia estadística.

La presión arterial sistólica y diastólica disminuyó de manera significativa en las mujeres, mientras que en los hombres se observaron reducciones no significativas. De manera similar, el Heart Score, un indicador de riesgo cardiovascular basado en presión arterial y parámetros hematoquímicos, mostró una reducción significativa en las mujeres, mientras que en los hombres no se registraron cambios significativos.

El índice de capacidad laboral se mantuvo estable en ambos sexos a lo largo del estudio, con puntuaciones calificadas como “buena” en mujeres y “excelente” en hombres. A pesar de que la adherencia a las sesiones de ejercicio fue baja (aproximadamente un 30%), los resultados indican que incluso programas de actividad física con participación parcial pueden generar beneficios metabólicos y cardiovasculares en empleados universitarios.

Los autores sugieren que este tipo de intervenciones apoyan la promoción de la salud en el lugar de trabajo y la prevención primaria, contribuyendo a una mejor calidad de vida. El estudio fue publicado en Atención Sanitaria (2025), bajo el título “La implementación de un programa de ejercicio físico en el lugar de trabajo en una universidad”, y forma parte de la sección de Salud Pública y Medicina Preventiva.

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