Cómo son las empresas innovadoras «de verdad»
Innovación no es sinónimo de tecnología. Las empresas también pueden innovar en su cultura, en su relación con los empleados y con la sociedad en la que están inmersas.
Oímos hablar de innovación y asociamos ese término con tecnología e, inmediatamente, pensamos en el mundo digital o en inversiones en I+D.
En este sentido, es justo reconocer que la industria del fitness apostó tempranamente por esa innovación vinculada a la tecnología, incorporando pantallas táctiles, software de gestión, controles de acceso por biometría, lockers sin llave, escáneres corporales, medidores grupales de frecuencia cardiaca, clases virtuales, y el listado sigue.
Sin embargo, quiero invitarlos a pensar el concepto de innovación en un sentido más amplio, como una cultura de empresa en sí misma.
La cultura
Hay empresas que llevan la innovación en su ADN. Pero no traducen este concepto en un objetivo concreto o en una compra tangible de tecnología, por ejemplo, sino en un compromiso por ser más integradores, transversales, sostenibles y conciliables. Son empresas que desestima los viejos hábitos y apuestan por cambios sustanciales.
El eje de este concepto realmente innovador se sitúa en las personas. Entonces evitan términos como trabajadores, desestiman la inamovilidad de horarios inamovibles, la rigidez de sus normativas y contemplan las circunstancias personales de sus integrantes.
Este tipo de empresas entiende que el cuidado y el mimo al equipo no sólo mejora el clima laboral, sino también la productividad, ambos aspectos estrechamente vinculados entre sí. En mi opinión, los elementos importantes de su transformación en empresas innovadoras conforman tres grandes bloques: organización, personas y sociedad.
1. ORGANIZACIÓN
Transversalidad: La transversalidad se impone a las viejas estructuras piramidales con el fin de fomentar la
participación y el flujo del talento colectivo. Entonces se eliminan las barreras departamentales, lo cual contribuye
positivamente con ese objetivo.
Facilitando escenarios de conocimiento compartido y no privativo de forma estratégica y práctica. Un gimnasio es propicio para esa dinámica.
Formación: La formación especializada supone una mejora en el desempeño profesional, en los niveles de motivación y en el mantenimiento de los estándares de calidad establecidos.
Igualdad de oportunidades: Creando procesos de promoción interna que garanticen oportunidades para todos los colaboradores por igual. Muchas veces la persona que buscamos para alguna nueva función se oculta debajo de otro cargo dentro de nuestra organización.
2. PERSONAS
Reconocimiento: Éste es uno de los factores clave más olvidados en las empresas. El reconocimiento sincero se impone con normalidad en todas las direcciones y ya poco tiene que ver con alimentar el ego o con vanas estrategias personales.
Empatía: Las empresas del futuro derriban el viejo tabú de evitar “lo personal” y “lo emocional” y entienden que esta habilidad para conocer a los demás resulta realmente rentable. Una organización empática contempla los distintos puntos de vista, velando por los intereses globales del equipo y de la empresa.
Flexibilidad: El nuevo empleado requiere un equilibrio entre su vida personal y profesional. Esa flexibilidad provoca una satisfacción que retiene al talento y aumenta su desempeño y compromiso con la empresa. La tecnología actual nos permite llevar a cabo multitud de funciones sin estar físicamente en el lugar de trabajo, ahorrando tiempos de desplazamiento lo cual se convierte en productividad.
Adaptabilidad: La transformación no solo pasa por las empresas sino también por los empleados, que deben abandonar su resistencia al cambio y disponerse a asumir las adaptaciones demandadas por las empresas.
3. SOCIEDAD
Sostenibilidad: Los gimnasios también pueden ponerse la etiqueta de sostenible, apostando al ahorro energético y a la preservación del medioambiente.
Por supuesto, algunas medidas requieren ciertas inversiones, pero lo importante es concientizar al cliente y
comprometerlo con un uso responsable del agua y de la energía eléctrica.
Solidaridad: Clubes deportivos y gimnasios tienen la oportunidad de impulsar proyectos solidarios a nivel local como carreras u otro tipo de eventos, que tengan como objetivo un beneficio directo para los segmentos más desfavorecidos de la población.
Sociabilidad: Del mismo modo que los gimnasios entendemos la proximidad como factor clave en la captación de clientes, debemos asumir un rol activo en la relación con las demás empresas que están dentro de nuestra área de influencia. La sociabilidad busca sinergias entre vecinos y tiene en las RRSS una herramienta de gran valor.
Permeabilidad: La permeabilidad en el entorno empresarial es la capacidad de empaparse de lo que ocurre en el sector, lo cual tiene mucha relación con nuestra capacidad de adaptación. Los gimnasios deben estar muy atentos a lo que ocurre a su alrededor y ser muy agiles para dar una rápida respuesta a la cambiante demanda.
Si consideramos esta forma distinta de pensar la innovación y cómo desarrollamos el trabajo en nuestras organizaciones, quizás obtengamos resultados distintos de los que hemos tenido hasta ahora.

