En Uruguay, los natatorios podrán reabrir a partir del 1 de julio
En Uruguay, los natatorios podrán reabrir sus puertas a todo el público a partir del jueves 1 de julio. Desde el 22 de mayo las piscinas uruguayas tienen permitido trabajar únicamente con actividades de rehabilitación, pero el viernes pasado la Secretaría Nacional del Deporte anunció la ampliación de los servicios que pueden ofrecer los natatorios a sus usuarios.
Según el anuncio realizado por el Gobierno uruguayo, tanto los natatorios al aire libre como aquellos bajo techo podrán trabajar, siempre y cuando no se supere el 45% de su capacidad máxima. Los clientes podrán estar un máximo de 60 minutos dentro de las instalaciones y tendrán hasta 15 minutos para utilizar los vestuarios.
“Estamos muy esperanzados con esta medida, siempre y cuando no se vuelva a cerrar el sector. Por ahora, nuestra situación sanitaria viene mejorando ya que el número total de personas cursando el Covid-19 está bajando, así como también la cantidad de casos nuevos y de internados en terapia”, dice Natalia Torres, directora de Flex Club de Montevideo.
“En los últimos meses, nuestra industria -prosigue Torres- sufrió muchos golpes. Mucha gente quedó en el camino y otros más estamos remándola todavía en este difícil contexto. De a poco, los socios están volviendo a nuestras instalaciones, aunque mucha gente todavía está esperando a tener la segunda dosis de la vacuna para regresar a la actividad”.
Por su parte, Carina Kunin, directora de la Escuela de Natación y Centro de Deportes Manati, de Ciudad de la Costa, Canelones, dice: “Retomamos por tercera vez nuestras actividades el 1 de julio después de calentar el agua de la piscina durante una semana. En los últimos 15 meses, estuvimos 9 meses sin poder trabajar”.
Cuando cerró sus puertas por primera vez en marzo de 2020, Manati contaba con 1600 usuarios y al día de hoy tiene solo 600. “Durante el periodo en que estuvimos cerrados, conservamos a menos de 500 socios pagando una cuota de mantenimiento, que nos ayudó a cubrir gastos para mantener el agua”, dice Kunin.
En este sentido agrega: “Sabemos que durante la pandemia estuvimos trabajando a pérdida, principalmente por las restricciones de aforo, pero realmente estamos muy agradecidos con los socios, los empleados, los proveedores y todos los que nos ayudaron y confiaron en nosotros. Eso nos anima a creer que podremos cumplir con las deudas que hemos generado”.
Flex Club, por su parte, perdió al 60% de su clientela durante la pandemia. “Ahora estamos haciendo una reapertura gradual de actividades, ya que no podemos comenzar ofreciendo todos nuestros servicios. El límite para los usuarios de una hora como máximo de permanencia en nuestras instalaciones nos genera una dificultad adicional”, explica.
En Uruguay el Estado ofreció un “seguro de trabajadores” como herramienta de ayuda a las empresas durante la pandemia. “Eso nos dio cierta tranquilidad durante el cierre, ya que los empleados siguieron recibiendo al menos un 70% de su sueldo. Aún hoy muchos trabajadores siguen cobrando ese seguro porque, aunque hayamos reabierto, es poca la actividad”, dice.

