La actividad física vigorosa está vinculada a un menor riesgo de mortalidad, según un estudio.

La actividad física vigorosa está vinculada a un menor riesgo de mortalidad, según un estudio.

La actividad física de mayor intensidad está vinculada a un menor riesgo de mortalidad, según un estudio publicado en la revista médica norteamericana JAMA Internal Medicine. Para la investigación, se analizaron a más de 400 mil adultos estadounidenses entre 1997 y 2013, y durante casi 10 años de seguimiento, el 9% de los participantes falleció.

 

Entre los adultos que no murieron durante el estudio, se observó que una mayor proporción de actividad intensa se asoció con una menor mortalidad por todas las causas. La tasa de mortalidad estandarizada por edad para los sedentarios fue de 96 por cada 10 mil participantes, pero para los que la actividad vigorosa representó entre el 50 y el 75% de su ejercicio, la tasa de mortalidad fue de 65 por cada 10 mil.

 

Los participantes que siguieron recomendaciones de actividad física moderada y que entrenaron entre 150 y 300 minutos por semana mostraron asociaciones similares para la mortalidad por todas las causas, y para la mortalidad por enfermedad cardiovascular. A su vez, quienes se ejercitaron entre 75 y 150 minutos semanalmente mostraron una asociación inversa más fuerte con la mortalidad por cáncer.

 

“La relación inversa entre la proporción de sedentarismo con respecto a la actividad física total y la mortalidad por todas las causas fue consistente en todas las características sociodemográficas, los factores de riesgo del estilo de vida y las condiciones crónicas al inicio del estudio”, remarcaron los investigadores.

 

“Toda actividad física en sus diferentes intensidades está relacionada con un riesgo menor de mortalidad, pero ahora está comprobado que el ejercicio vigoroso disminuye la mortalidad por toda causa. Todo esto dentro de un marco de control y supervisión médico-deportiva”, dice Osvaldo Jarast, director de Cardio Fitness y médico especialista en deportes.

“Muchas veces, los ejercicios de diferente intensidad deben ser alternados, es decir, que en la misma sesión de entrenamiento se puede trabajar a baja intensidad para recuperar bien, y en otros momentos se entrenará vigorosamente. En caso de que alguien haga ejercicio por una enfermedad cardiovascular, éste debe tener la supervisión de un médico o licenciado en Educación Física que entienda de salud”, concluye Jarast.