En Playa del Carmen los gimnasios sólo pueden trabajar al aire libre y el sector reconoce complicaciones

En Playa del Carmen los gimnasios sólo pueden trabajar al aire libre y el sector reconoce complicaciones

Durante el semáforo epidemiológico color naranja, los gimnasios en Playa del Carmen tienen prohibido brindar sus servicios en espacios cubiertos. Sin embargo, se habilitaron los entrenamientos al aire libre con un aforo del 50%. Aquellos que no cuenten con un espacio outdoor, deberán permanecer cerrar. Estas medidas rigen por tiempo indefinido.

Desde el sector de gimnasios, diversas voces han manifestado sus molestias porque creen que es un error cerrar estos centros deportivos que fomentan tanto la salud física como mental de la población de Playa del Carmen. Además, este cierre sucede, mientras se mantienen abiertos otros giros como los bares o restaurantes, bajo la excusa de sostener la economía.

“Tuvimos que cerrar el 25 de enero con el semáforo naranja porque no tenemos un espacio para trabajar al aire libre, no encontramos otra salida”, comenta Lilia Cordova, propietaria de New Life GYM. «No entiendo por qué cierran los gimnasios y los bares siguen abiertos y llenos de personas», añade.

Para David Rubio, gerente de Uniq Fitco, “las medidas son incongruentes y están afectando a cientos de familias que dependen del deporte”. Al respecto Cordova agrega: “El gimnasio era nuestra fuente principal de ingresos”. Frente a esta dura realidad, “no queda otra opción que buscar ingresos alternativos, innovación y creatividad”, afirma Rubio.

Según el gerente de Uniq Fitco, “la mayoría de los gimnasios no cuenta con espacios al aire libre, de modo que se ven obligados a mover sus máquinas a la calle si quieren seguir abiertos”. Esta situación, según explica Rubio, “genera un desgaste extraordinario de los equipamientos, produciéndoles un deterioro que los gimnasios tendrán que pagar”.

Con el aumento de casos de Covid-19 en la zona norte del Estado, el gobernador Carlos Joaquin informó el 25 de enero el cambio del semáforo epidemiológico al color naranja y, entre otras medidas, prohibió que los gimnasios prestaran servicios indoor. “Debemos ser considerados esenciales para evitar que nos afecten este tipo de medidas”, dice Rubio.