Ciudad de México autoriza las clases grupales en gimnasios

Ciudad de México autoriza las clases grupales en gimnasios

Desde el 6 de septiembre pasado y hasta el 19 de este mes, la Ciudad de México pasa a semáforo amarillo a raíz de la disminución de casos de Covid-19.  En consecuencia, las autoridades sanitarias decidieron eliminar las restricciones horarias para los gimnasios y autorizar las clases grupales con un cupo máximo de 10 personas por turno.

En rueda de prensa, Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno, dijo: “Lo importante es que ya tendemos a la normalidad, es muy importante la reactivación económica, y se puede dar gracias al avance que hay en la vacunación de la ciudad de México”. Sin embargo, las ventas del sector de gimnasios no atraviesan su mejor momento del año.

“En esta época del año, por lo regular, caen las ventas en los gimnasios y clubes deportivos principalmente a causa de las fiestas patrias y religiosas, además del final de las vacaciones y el gasto que tienen las familias en útiles y demás artículos escolares”, explica Juan Carlos Melín, representante de la CANAGYM.

En la opinión de Jorge Vázquez, presidente de la Federación Mexicana de Kick Boxing, el panorama es poco alentador  “La situación es muy complicada  por la falta de vacunación de todo el personal de gimnasios. Además, desgraciadamente, el deporte en México es uno de los peor pagados en el mundo, y encima el Gobierno Federal no nos apoya”.

Según Melín, estos son tiempos para la industria “de tratar de conservar a los clientes, de buscar que renueven sus contratos, y de enfrentar  una guerra de precios para captar nuevos usuarios”. En esta línea añade: “Esta guerra muchas veces se enfrenta en base a ofertas, en vez de darle mayor valor a la instalación y a los  profesionales  que brindan el servicio”.

Sin embargo, el directivo de CANAGYM reconoce que “para los usuarios es atractivo que los precios bajen”. Ocurre que “la economía está muy  lesionada y a pesar de las rebajas que podamos ofrecer, muchos usuarios  preferirán usar sus mermados recursos para pagar deudas, ahorrar y gastar en artículos que consideran de primera necesidad”, concluye.