Squatgim, de Mar del Plata, remodeló sus instalaciones

Squatgim, de Mar del Plata, remodeló sus instalaciones

Con la idea de mejorar la estética del gimnasio, poniendo foco en los sectores de entrenamiento y con el fin de ordenar el flujo de socios, Squatgim –de Mar del Plata- lleva adelante una serie de remodelaciones dentro de sus instalaciones, con intervenciones de arte callejero en algunas de sus paredes.

“Como el gimnasio está dentro de una galería relacionada con el diseño, convocamos a  distintos artistas para que nos ayudaran con la decoración”, comenta Ariel Caltabiano, propietario de Squatgim. También modernizaron los vestuarios, cambiaron el piso, tiraron paredes, unieron un espacio aéreo con otro salón e hicieron una loza nueva.

“La gente se fija más en la iluminación del gimnasio, que en cinco años de su salud, por eso nos tratamos de adaptar”, destaca Caltabiano y además añade: “Con esta remodelación tenemos más espacio y más alternativas de trabajo. Y los ojos de mis clientes, hay una mejor estética y más orden”.

“Hace casi 20 años –prosigue- que nuestra base de trabajo es mejorar día a día desde la infraestructura, hasta la capacitación del equipo. No hacemos cosas extrañas ni de moda, lo básico lo hacemos lo mejor posible y lo sostenemos en el tiempo. Tratamos de corregir todos los errores que surgen y eso es lo lindo de ir evolucionando”.

Squatgim tiene 1200 m2 y su cuota mensual va de los $2700 a los $3000 pesos. “La inversión fue a pulmón. Con la pandemia, vendimos muchos  equipos y con eso compramos algunas máquinas nuevas”. Entre las marcas con las que está equipado este centro se destacan Fenix, GFitness, Mastertech, Fox, Embreex y Concept2.

Según Caltabiano, en 2020, durante el peor momento de la cuarentena, “el mayor desafío fue mantener al staff lo más unido y atento posible”. Además, el dueño de Squatgim reconoce que los dueños de la propiedad le dieron una mano muy grande con el alquiler. “Eso fue importantísimo”, remarca.

“En el 2003, cuando abrí –recuerda-, mis suegros me regalaron unas zapatillas porque no tenía un peso. El gimnasio tenía 400m2 y yo fabriqué todas las máquinas porque no me daba para comprarlas. En estos 18 años, viví un montón de cosas increíbles. No me puedo bajar ahora así que no puedo pensar en lo que pasó, sino en lo que va a venir”.