Se lanzó en Argentina el programa Aqua Restore Journey

Se lanzó en Argentina el programa Aqua Restore Journey

Flotar en el agua, sentir el peso del cuerpo desvanecerse y recibir un masaje al mismo tiempo. Así describe Vanina Delfino al nuevo programa Aqua Restore Journey que introdujo en Argentina para el mercado de piscinas.»Nuestra propuesta se basa en conectar  cuerpo y mente en el agua, involucrando el control respiratorio», explica.

Este novedoso programa promete una relajación acuática pasiva, en la que los sentidos son sobre-estimulados. «Éste es el primer paso para iniciarse en una sesión de Watsu –Water Shiatzu-, combinando postura, control respiratorio y relajación, más las propiedades de la terapia del sonido», explica Adriana Melotto, socia de Delfino.

«El agua caliente – la temperatura ronda los 33 – 34°C- puede reducir la debilidad muscular, los dolores y la rigidez articular. Además, aumenta el flujo sanguíneo en las articulaciones, tendones, músculos y ligamentos. Y también puede aumentar la energía de una persona y minimizar en ella la ansiedad, la fatiga y la depresión», añade.

El Watsu fue desarrollado en los 80´s por Harold Dull, mientras enseñaba Zen Shiatsu en Harbin Hot Spring, California, Estados Unidos. Harold percibió que la flotación potenciaba el trabajo corporal y de stretching. Entonces, diseñó movimientos y posturas para facilitar procesos de rehabilitación y tratamientos terapéuticos.

La terapia del sonido, por su parte, se basa en el principio solidario de resonancia. «Todos vibramos en una frecuencia saludable, pero al enfermarnos alguna parte deja de vibrar y se bloquea. Usando una combinación de voces, música e instrumentos antiguos, creamos armónicos que se expanden en los tejidos de manera más amplia, facilitado por los movimientos lentos, generando así una relajación más profunda», explica Delfino.

En esta línea Melotto agrega: «Trabajamos en aguas poco profundas, para mantener el equilibrio, para sostener en flotación a nuestro compañero y a la vez para movilizarlo, sin ejercer mucha tensión. Además utilizamos cuellos flotantes –nekdoodles– para controlar la posición de la cabeza y alinear su columna correctamente en flotación».

«La mezcla de música, sonidos -producidos por cuencos tibetanos de 7 metales y otros instrumentos- y el silencio guían nuestros sentidos en su camino hacia la relajación. Un uso integral del sonido, la intención de los movimientos y la energía inmersa en el agua cálida son los ingredientes que provocan un cambio positivo», concluye Delfino.

Más información en www.aeaargentina.com.ar