Pablo Cavallaro montó un circuito para entrenar en la naturaleza

Pablo Cavallaro montó un circuito para entrenar en la naturaleza

Después de tener durante 30 años un gimnasio tradicional en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz, Pablo Cavallaro se reinventó y durante la pandemia, junto a su hijo, montó un circuito en la montaña donde entrena a sus clientes al aire libre, y en contacto con la naturaleza.

Alma de montaña se llama el nuevo emprendimiento que en realidad no es tan nuevo, sino que es un viejo servicio que Cavallaro brindaba desde su gimnasio, y al que a partir de la pandemia le dio único y absoluto protagonismo.

“Mi negocio en este momento es entrenar gente al aire libre para bienestar general, para salud, y también para competición en mountain bike”, explica Cavallaro y continúa: “En la cuarentena me decidí por un sueño que venía postergando por estar aferrado a estructuras tradicionales. Cerré mi gimnasio y con mi hijo construimos un circuito de tres kilómetros en la montaña, frente a mi casa”.

“Por ese circuito se corre y se camina, hacemos pasadas en las subidas, vienen personas de todas las edades, se hacen ejercicios funcionales al aire libre con los elementos que nos presta la naturaleza; como son troncos, palos  o piedras.” dice Cavallaro.

“Aparte tengo un grupo más social que entreno en la costanera del Lago San Roque, y un grupo de ciclismo de montaña, de competición. A distancia entreno a  varios ciclistas que son competidores de mountain bike, y viven en distintos puntos del país. A ellos les mando una planificación, y me mantengo comunicado a diario vía WhatsApp”.

Además Cavallaro hace 15 años que entrena a un equipo de ciclistas, que, según aclara: “Está en constante evolución. Nuestra especialidad es el cross country, la disciplina olímpica que se corre por senderos en circuitos, y es además el tipo de ciclismo más arriesgado. En esta modalidad trabajan hombros y tríceps pero al ejercicio hay que complementarlo”.

Con el circuito de montaña y un equipamiento básico que tiene en su casa Cavallaro  les ofrece a sus clientes un entrenamiento integral. Si por algún requerimiento específico sus alumnos necesitaran hacer un ejercicio que el no puede brindar, los deriva con indicaciones a otro gimnasio dentro de la Villa donde sí puedan atenderlos.

“A los dos meses de cuarentena decidí no volver a abrir  mi gimnasio, publiqué las máquinas y las vendí. Guardé algunos aparatos que llevo a la costanera, o traigo a alumnos a entrenar en casa”, explica  Cavallaro.

El frio o el calor que se puedan sufrir entrenando a la intemperie no los detienen: “Rotamos los horarios en función de las estaciones -explica Cavallaro- en invierno entrenamos a la siesta, en verano a la mañana temprano y al atardecer”.

Alma de Montaña  entrena en total a unas 60 personas, con aranceles que van de los 3000 a 4500$. “Soy conocido en la zona, tengo buena reputación y la mayoría de mis clientes del gimnasio permanecieron entrenando conmigo en la montaña”, explica Cavallaro.