¿Un buen líder nace o se hace?

Por M. Ángeles de Santiago (*)

En algún momento de nuestra vida profesional pensamos que nuestro objetivo es ser “jefe”, tener la responsabilidad sobre un equipo de personas. Pero lo que es más interesante, sabemos a qué tipo de persona no queremos parecernos cuando lleguemos a coordinar individuos. Pero la pregunta es ¿hay alguna receta para ser un líder-jefe?

Creo que todos nos hemos preguntado en algún momento si el liderazgo es algo que se puede aprender o si, por el contrario, es un atributo innato. A todos se nos viene a la cabeza ese compañero o compañera que teníamos en el colegio, que mandaba sobre todos los demás. Y decíamos “éste es un líder”.

Pues déjenme que les diga mi punto de vista: “Ese niño era un mandón, no era un líder de los que necesitamos en estos momentos. Y para comprender esta afirmación necesito que me acompañen a lo largo de este artículo”.

Los requisitos de un líder
Un líder de hoy en día ha de cumplir tres grandes requisitos. El primero de ellos es tener ganas de ayudar a los demás a conseguir sus objetivos, porque solo siendo generosos podemos lograr que las personas que colaboran con nosotras deseen quedarse a nuestro lado y construir un proyecto conjunto.

El segundo requisito es tener formación en liderazgo, dominar los modelos teóricos que te pueden ayudar a entender mucho mejor el comportamiento de las personas que forman parte de los equipos y, sobre todo, a ser capaz de trabajar sobre modelos estructurados que siempre son mucho más eficientes.

Y por último, el tercer requisito es “mojarte”, es decir implicarse, decantarse, y comprometerse. Tener personas dentro de tu vida profesional que te ayuden a hacer ensayos es el mejor regalo. Probar llevando equipos, haciendo pequeñas incursiones en proyectos más limitados en el tiempo y en el número de individuos. Quizás sea el mejor regalo que puede hacer un jefe, permitirte equivocarte en el trabajo con equipos.

Un profesor de mi postgrado en Administración de Empresas decía que no es lo mismo HACER  que HACER HACER. Y es que el coordinador del equipo de atención al público no es bueno por saber vender, sino por conseguir que su equipo se sienta cómodo vendiendo y consiga los objetivos marcados sin notar la presión. No descubro la pólvora si digo que un factor crítico es la motivación de los miembros del equipo.

Y ahora aparece la otra gran pregunta que tiene que ver con el liderazgo. ¿Es capaz un líder de motivar a una persona? ¿Es capaz este coordinador de conseguir que el personal de primera línea sienta pasión por la venta? Déjenme que les de mi punto de vista, basado en muchos libros leídos y mucha experiencia a mis espaldas.

Un mal jefe puede desmotivar a una persona enamorada de su trabajo, pero un jefe fantástico no logrará motivar a una persona quemada o con muy poco interés por su puesto.

En resumen, mi modesta opinión es que para saber acompañar a personas en su desarrollo como parte de un equipo, has de conocerte muy bien, tener mucha formación teórica y atreverte a cometer errores.

(*) CEO en la consultora deportiva MAS (Management around Sports).


Maria Angeles De Santiago