El valor de los mandos medios

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El valor de los mandos medios

La función principal del dueño del gimnasio no es hacer, sino pensar. Será su coordinador el responsable de hacer que el equipo haga y de hacer que todos sepan cómo deben hacer.

Si usted es dueño de un gimnasio, muchas veces se habrá preguntado cosas tales como: “¿Por qué me cuesta tanto hacerme entender con el equipo? ¿Por qué este lugar necesita de mi presencia para que funcione? ¿Por qué nadie puede hacer las cosas como las hago yo? En un contexto así: ¿Cómo puedo hacer para crecer? ¿Y para abrir más sedes? Porque yo no puedo estar en todas partes. Ni siquiera me puedo ir de vacaciones”.

Esta problemática es muy común entre los emprendedores de nuestra industria y también en otras industrias jóvenes, básicamente conformadas por Pymes en las que un dueño – en nuestro caso, generalmente, un profesor de educación física– decide poner un negocio porque tiene o consigue el capital y porque entiende de la actividad que se trata.

Ahora bien, tener el dinero y conocer la actividad no asegura, ni mucho menos, estar en condiciones de llevar adelante un negocio en el que, entre otras cosas, se deben manejar cuestiones como: visión estratégica, el mercado, los competidores, los clientes, las finanzas, y una gestión efectiva del capital humano. Estos son tan solo algunos de los desafíos para los cuales los dueños de gimnasios están, en líneas generales, poco preparados.

Afrontar con éxito estos desafíos le demandará a usted introducirse en un fuerte programa de capacitación para adquirir las herramientas necesarias para poder realizar todas esas tareas de forma correcta, sabiendo, además, que nadie las va a poder hacer por usted. Porque su función principal –la del dueño- no es hacer, sino PENSAR.

Pero si yo me dedico a pensar, ¿quién se ocupará de que las cosas ocurran en el gimnasio? Pues ahí aparecen los mandos medios, esas personas que usted debe identificar -si es que ya están en sus equipos- o salir a buscar rápidamente. Porque son ellos quienes le van a permitir gestionar el día a día de su empresa en los aspectos que mencionamos antes.

¿Pero, esos mandos medios serán tan buenos como usted haciendo las cosas? ¿Podrán manejar todos los aspectos de la gestión de su gimnasio? ¿Podrán evitar cometer errores? La respuesta es sencilla… NO, al principio NO. Y por ahí pasa el enorme desafío de delegar y de apostar para poder crecer, preservando su calidad de vida.

Usted, como dueño, debe saber que el camino no será fácil, sobre todo al comienzo. Tendrá que capacitar mucho a sus mandos medios para poder lograr que hagan bien su trabajo y aun así se van a equivocar bastante –más de lo que usted desearía-. Pero éste es el mejor camino a transitar para solucionar las cuestiones que planteamos en el primer párrafo.

Buscando al candidato
Un error bastante frecuente a la hora de identificar a estos posibles candidatos es elegir como coordinador a aquella persona que ha destacado como vendedor o como profesor.

Pero ser el mejor haciendo algo no implica, necesariamente, tener el perfil indicado para ser el mejor liderando. Sin ir más lejos, en el mundo del deporte hay sobrados ejemplos de excelentes deportistas que fueron luego malos entrenadores, y viceversa.

El mando medio, a cargo de la coordinación del gimnasio, deberá ejercer un nuevo rol para el cual tiene que adquirir nuevas habilidades. Ya no lo vamos a evaluar por cómo hace las cosas, sino por cómo hace que los demás lo hagan y por cómo pone en marcha los recursos necesarios para capacitar a cada integrante del equipo para que hagan bien su trabajo.

Es decir, ese coordinador tendrá que reemplazar el SABER HACER, por el HACER HACER y el HACER SABER. Y en esa transición, usted deberá asumir que ese coordinador está aprendiendo y que necesitará de su apoyo y confianza para poder transitar y superar esta etapa inicial con éxito.

Las cualidades que usted deberá identificar en el candidato para ese puesto son, entre otras:

  • Alto nivel de compromiso;
  • Ganas de crecer y aprender;
  • Flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios;
  • Excelentes relaciones interpersonales;
  • Vocación de servicio y foco en el cliente;
  • Capacidad de influir positivamente en el equipo.

Si entre sus colaboradores, usted tiene alguna o varias personas con esas características, cuídelas y no espere ni un minuto para empezar a formarlas. Porque no abundan y hacen toda la diferencia entre el éxito y el fracaso de su negocio. Trate de entender qué tareas les agradan y cuáles no, para cuáles están capacitadas y en cuáles deberán recibir apoyo.

Y trate de hacerlo rápido. Porque el mundo está cada día más complejo, la economía más volátil, la competencia es cada vez mayor, el cliente es cada vez más sofisticado e inconformista y busca permanente nuevos estímulos y maneras de pasarla bien. La tecnología nos acerca al mundo pero, a su vez, contribuye con el sedentarismo, que es el principal enemigo de nuestra industria y gran aliado de otras formas de entretenimiento-.

Es por ello que contar con las mejores personas y que ellas estén felices dentro de nuestra organización nos dará una ventaja muy difícil de igualar en esta carrera por ofrecer la mejor experiencia posible a nuestros clientes. Y, al mismo tiempo, le dará a usted mejores chances de tener el negocio que algún día soñó.

Pero debe empezar a trabajar en esto ya mismo, a partir de hoy. Su gimnasio y su salud se lo agradecerán.


Hernan Fernandez Vila

Socio gerente de RG Consulting | [email protected]

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