El sedentarismo provocado por la pandemia aumentó el riesgo de depresión

El sedentarismo provocado por la pandemia aumentó el riesgo de depresión

El aumento en los niveles de sedentarismo provocado por la pandemia incrementó el riesgo de padecer depresión, según un estudio de la Universidad de California.  Para este trabajo, los científicos observaron la conducta de 682 adultos, antes y durante la pandemia, y confirmaron que hubo grandes interrupciones en el ejercicio, el sueño y en su salud mental.

En concreto, los investigadores comprobaron que, durante la pandemia, la media de pasos se redujo de 10 mil a 4600 por día, y la tasa de depresión subió del 32% al 61%. Además, hubo una diferencia de 15% a 18% en la tasa de depresión entre quienes tuvieron grandes interrupciones en su actividad física, en comparación con los que se mantuvieron activos.

“Esto plantea muchas explicaciones posibles, incluido que el impacto de la actividad física puede requerir una intervención más a largo plazo. Al mismo tiempo, nuestros resultados muestran claramente que aquellos que mantuvieron el ejercicio físico durante la pandemia fueron los más resistentes y menos propensos a sufrir depresión”, afirma el estudio.

“La actividad física –prosiguen los investigadores- puede tener interacciones importantes con otros comportamientos que son parte del estilo de vida, como las interacciones sociales. También podría darse el caso de que la relación entre la actividad física y la depresión esté impulsada más por la salud mental que por los hábitos de estilo de vida”.

Al respecto, el Lic. Federico Lande, coordinador del Área de Psicología del Deporte y la Actividad Física del Colegio de Psicólogos de Rosario, opina: “La depresión es otra pandemia, y cualquier factor de riesgo que tenga que ver con la falta de ejercicio va a predisponer a las personas a la depresión”.

“Aun así –continúa-, no en cualquier grado de depresión la actividad física trae beneficios: está indicada en cuadros leves o moderados, pero no en diagnósticos graves”. Por su parte, la Lic. Jimena Martínez, psicóloga y directora de Mente Deportiva, añade: “La actividad física ayuda a recuperar el calor interno, que es una de las características de la fuerza vital”.

“Al activarse o despertarse con el movimiento –prosigue-, la sensación de “frío emocional” que siente la persona irá desapareciendo junto con la tristeza. Por otro lado, con el ejercicio también se moviliza la voluntad para ir rompiendo con la inercia de la apatía”.