El gimnasio porteño Signum Fitness sufrió un incendio

El gimnasio porteño Signum Fitness sufrió un incendio

El pasado 6 de marzo, Signum Fitness, un gimnasio ubicado en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, se incendió debido a un corto circuito en un tomacorriente. El fuego quemó una decena de colchonetas y alcanzó un techo de policarbonato en un área del gimnasio, ubicada en el segundo piso, donde se dictan clases de entrenamiento funcional.

“Yo estaba en mi casa y de repente comencé a recibir videos de los vecinos avisándome que estaban los bomberos adentro del gimnasio. En los mismos, se veía que salía humo de la terraza. El susto fue muy grande porque no sabía lo que estaba pasando”, comenta Juan Carlos Raimondi, propietario de Signum Fitness.

“Me fui para allá –prosigue- y los bomberos ya habían apagado todo. Cuando subí al segundo piso, donde se encuentra el salón de musculación, vi que lo único que se había quemado -por suerte- era un sector que tengo al fondo donde gané espacio colocando un techo de policarbonato de 3×3 para dar clases de entrenamiento funcional al aire libre”.

Raimondi cuenta que el incendio se originó por un cortocircuito en un enchufe que generó una chispa en el sector donde están apiladas las colchonetas.  “Una pila de 10 colchonetas se quemó toda y la llama también alcanzó el techo de policarbonato. Por suerte, tengo un piso ignífugo que contuvo el fuego y evitó que se siguiera expandiendo”, añade.

Inicialmente, Raimondi pensó que el alcohol 70/30, con el que sus usuarios deben desinfectar las colchonetas cada vez que las usan, podría haber agravado el incendió. Sin embargo, Mercado Fitness consultó con expertos en seguridad e higiene que descartaron esa posibilidad y explicaron que solo un acopio de alcohol podría significar un peligro.

Signum Fitness abrió sus puertas en 2004 en Talcahuano 1037, en el barrio de Retiro. Tiene dos pisos, una sala de fitness en planta baja y una de musculación en el segundo piso. “Durante la reapertura de octubre, utilizamos la terraza y en noviembre comenzamos a brindar clases en dos turnos con grupos de 10 personas como máximo”, afirma Raimondi.

“Los socios ingresan con 10 minutos de diferencia para no cruzarse y los recibe el profesor. Al tener dos pisos distintos, podemos albergar hasta 20 personas a la vez en el gimnasio. Todo lo implementamos por reserva de turnos y sin recepcionista. Desde que abrimos, respetando siempre el protocolo, no tuvimos ni un solo contagio de Covid-19”, concluye.