El estado de San Pablo, Brasil, vuelve a fase roja y cierra gimnasios

El estado de San Pablo, Brasil, vuelve a fase roja y cierra gimnasios

En Brasil, el estado de San Pablo volverá a partir de este sábado 6 de marzo a la fase roja de cuarentena y ordenará cerrar otra vez los gimnasios. Las autoridades determinaron que este nuevo lockdown tendrá lugar hasta el 19 de marzo para tratar de frenar la evolución de la curva de contagios, internaciones y fallecimientos. Solo las escuelas permanecerán abiertas.

En respuesta a esta medida, ACAD –la asociación de gimnasios de Brasil- emitió un comunicado en el que informó que el día de ayer hubo una reunión con las autoridades para solicitarles que permitan a los gimnasios seguir abiertos. “Nuestro sector debe ser reconocido en su función más significativa: promover la salud”, dicen desde ACAD.

Ailton Mendez, presidente de ACAD, junto con el CREF4/SP, fue recibido por Patrícia Ellen da Silva, secretaria de Desarrollo Económico del Estado de San Pablo, a quien le entregaron un documento con datos científicos que corroboran que los gimnasios y los profesionales de la educación física tiene legamente derecho a ser reconocidos como actividad esencial.

“El sector de gimnasios –dice el comunicado- no es un sector de ocio, sino de salud y debe ser visto como prioritario. Por eso, ACAD ha buscado intensamente que los gimnasios puedan seguir abiertos, apoyando la lucha contra la pandemia y reforzando la importancia de la práctica de ejercicios para la salud física y mental de la población”.

En la opinión del consultor Almeris Armiliato, Brasil llegó a esta situación epidemiológica tan crítica –con hospitales al límite de su capacidad- por una cuestión política “El Gobierno federal destinó mucho dinero a los gobiernos estatales para combatir la pandemia, pero éstos utilizaron esos fondos para otras cosas, como campañas de marketing de políticos”, dice.

“Este nuevo cierre es terrible –prosigue Armiliato-. La primera vez que cerraron los gimnasios recibían una ayuda económica por parte del Estado, pero ya no. El sector estaba poniéndose de pie, y ahora será una tragedia volver a cerrar. Aun así, hay un gran movimiento por parte de la población que no acepta una nueva cuarentena estricta”.

De hecho, en Brasilia, este tipo de movimiento opositor logró que se redujera la cantidad de días de lockdown, ya que inicialmente se habían decretado 15 días de cuarentena pero luego lo acortaron a una semana. “La gente no soporta más estar encerrada en sus casas. No hay dinero en la calle y muchos pequeños negocios están por quebrar”, añade Armiliato.

Lo mismo sucede en algunas ciudades de los estados de Paraná, Curitiba y Manaos, donde también ordenaron cerrar actividades no esenciales, entre ellas, gimnasios. “El escenario es muy crítico en algunas regiones del país, que incluso ya están estudiando entrar a una nueva fase, la violeta, que es aún más restrictiva que la roja”, explica el consultor Luis Amoroso.

“Los jóvenes–continúa- dejaron de cuidarse y cuando están internados ocupan por más tiempo las camas, lo cual afecta la disponibilidad de éstas. El impacto de un segundo, tercer o cuarto cierre es aún más desastroso que el del primer primero, porque los gimnasios tienen menos clientes que antes, pierden más ingresos y el mercado se contrae cada vez más”.