Qué tener en cuenta al montar un estudio de entrenamiento funcional

Qué tener en cuenta al montar un estudio de entrenamiento funcional

Los estudios de entrenamiento funcional han estado en boga en el sector del fitness durante la última década. Esto sucede básicamente por dos motivos: el consumidor los elije porque la metodología de entrenamiento que proponen es simple, divertida y eficaz; y por otro lado, para el entrenador/emprendedor montar y manejar un estudio funcional es más fácil y barato.

Mercado Fitness reunió a tres especialistas en la materia para saber cuáles son los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de montar un estudio de entrenamiento funcional. La ubicación, el plan de negocios, los diferenciales, el programa de entrenamiento, el staff, los elementos y la comunicación son algunas de las variables mencionadas por los expertos.

Esteban Dietz es director de Funcional Gym Academy, una escuela de entrenadores funcionales, y llegó a tener 12 estudios antes de la pandemia. Para él, “sin importar el tipo de gimnasio, lo más importante es tener la mejor ubicación posible. Hay que evaluar tanto el barrio, como el local y el contrato de alquiler. Fallar en esto puede arruinar el negocio”.

Adrián Schiavello es director de Active Funcional Training y uno de los fundadores de la cadena Active Club. Lo básico, a su modo de ver, es “armar un plan de negocios en el que hagamos proyecciones de inversión -en la remodelación del espacio y los elementos-, de costos operativos y de ingresos, para tener una noción del retorno que obtendremos”.

En la opinión de Santiago Vimo, fundador de Kropp 3D Training y uno de los precursores del entrenamiento funcional en circuito en Sudamérica, “lo primero a tener en cuenta es qué va a diferenciar el nuevo estudio de todos los demás que ya ofrecen clases de funcional”. En esta línea añade: “Hace 8 años esto era una novedad, pero hoy es una generalidad”.

Por el mismo motivo, Dietz subraya la necesidad de que la propuesta de entrenamiento sea distinta, de algún modo, a lo que ya existe. “Esto es más que nada porque esta actividad es muy amplia. Hay que elegir una forma de entrenar, darle una identidad a ese entrenamiento y que tenga un valor agregado con respecto a lo que se hace en otros gimnasios”, destaca.

Así como se necesitan equipamientos de calidad, tener un equipo capacitado es central. “El estudio puede fracasar si el staff está desganado, poco dispuesto a hacer sentir bien a los demás, sin interés por brindar una clase segura y simple”, dice Vimo. “También influye no tener en claro el mensaje de la empresa y a qué público apunta ese mensaje”, añade.

 

Al respecto, Schiavello suma: “Las habilidades duras y las técnicas se aprenden, pero lo difícil es conseguir entrenadores que sepan relacionarse con los clientes y promover los vínculos entre ellos. Lo más valioso que puede ofrecer un entrenador es la motivación, porque en un estudio funcional no hay máquinas, todo depende de las personas”.

Dos aspectos centrales en el éxito del estudio serán la captación y fidelización. “Para obtener buenos resultados como negocio, debemos brindarles resultados a nuestros clientes. Tenemos generar un impacto positivo en esas personas cada vez que vienen al estudio, pero también afuera en eventos, en competencias, desafíos o entrenamientos al aire libre”, dice Vimo.

A la hora de establecer los criterios para la compra del equipamiento, Vimo recomienda darle prioridad a la calidad. “La calidad de los implementos y de las instalaciones es determinante en la experiencia que tendrá el usuario. Cuando se rompen los elementos, cuando falla la limpieza o el mantenimiento de un gimnasio, eso puede llevarnos al fracaso”, asegura.

 

En cuanto a la comunicación, Schiavello opina: “Es un error comunicar como lo haría un gimnasio tradicional, con un mensaje duro que sólo apunte a entrenar para mejorar el cuerpo. La gente no lo entiende de esa forma, lo que digamos tiene que ser mucho más amigable para dar a entender que nuestro estudio funcional puede ofrecer más que un buen físico”.

En esta línea, Dietz sugiere que el estudio apunte o se especialice en ciertos nichos de consumidores: “Para esto, el gimnasio debe tener en claro a quién quiere ofrecer su servicio. Porque si apunta a deportistas, el acercamiento a realizar es uno, pero si la propuesta está dirigida a adultos mayores, no podemos darnos a conocer como lo haríamos con atletas”.