“El ejercicio en ambientes fríos mejora la oxidación de lípidos”, según un estudio canadiense.

“El ejercicio en ambientes fríos mejora la oxidación de lípidos”, según un estudio canadiense.

Un estudio canadiense demostró que el entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) es más eficaz que el ejercicio de intensidad moderada para aumentar la oxidación aguda de lípidos y reducir los lípidos en sangre durante el ejercicio y posprandialmente. Este estudio también reveló que el ejercicio en ambientes fríos mejora la oxidación de lípidos.

Al respecto, Jorge Roig, doctor en Ciencias del Ejercicio, catedrático y especialista en Fisiología del Ejercicio, dice que “deben reunirse ciertas condiciones a nivel muscular para que ello acontezca, pero fisiológicamente se pueden dar cambios que favorecen la combustión de la grasa acumulada en condiciones de baja temperatura”.

“Por otro lado –prosigue- la temperatura elevada en el medio ambiente potencia la utilización de carbohidratos como recurso energético y limita sensiblemente la de las grasas”. En este sentido explica: “Al hacer ejercicios no debemos súper abrigarnos si nos interesa eliminar el tejido adiposo excedente de nuestro cuerpo”.

 

El estudio canadiense constó de dos sesiones de ejercicios intervalados de alta intensidad en las que se realizaron carreras de 10 minutos con un esfuerzo del 90% y con un periodo de recuperación de 90 segundos, utilizando una bicicleta a un 30% de esfuerzo. La temperatura ambiente fue de 21° centígrados (termoneutral) en una sesión y cero grados en la otra.

Según concluye el informe, el ejercicio de alta intensidad en el frío aumenta la oxidación de los lípidos en un 358% en comparación con una sesión termoneutral. “No es hacer ejercicio en días fríos,  sino en esos días exponer al cuerpo a la baja temperatura”, asegura Roig. “Lo importante es aprovechar días de temperatura baja”, sostiene.

Esta investigación fue encabezada por Stephanie Munten de la Facultad de Cinética Humana de la Universidad Laurentian en Sudbury, Ontario, Canadá, y fue publicada en la revista Journal of Applied Physiology. Participó del estudio un grupo de adultos con sobrepeso y aptitud física moderada.