“Dos tercios de las personas que probaron el home fitness, lo prefieren por encima de un gimnasio”, asegura un estudio.

“Dos tercios de las personas que probaron el home fitness, lo prefieren por encima de un gimnasio”, asegura un estudio.

Durante la pandemia, el 76% de las personas intentó hacer ejercicio físico en su casa y el 66% de ese grupo lo prefiere. Y entre los millennials la cifra es aún más alta: el 82% probó el home-fitness y al 81% le gustó más que ir al gym. Estos datos se desprenden de una encuesta realizada por The New Consumer and Coefficient Capital a 3500 personas.

De hecho, TD Ameritrade asegura que el 59% de los estadounidenses no planea regresar a su gimnasio después de la pandemia, lo cual –en caso de ocurrir- podría representar un duro golpe para una industria que conforman 40,000 centros de fitness y que emplea a 3 millones de personas solo en Estados Unidos.

En la opinión de Brad Olson, director de membresías de Peloton, este cambio en el home fitness es comparable a la evolución de la industria de videojuegos. “Antes jugamos videojuegos en centros comerciales, pero luego la gente descubrió que podía hacerlo en su casa. Hoy todos piden una Xbox o PS5 para Navidad”, dice.

Por su parte, Colleen Logan, directora de marketing de Icon Health and Fitness, cree que un enfoque híbrido del fitness creará una experiencia mucho mejor para el consumidor. Gracias a la pandemia, “más personas han descubierto cómo hacer ejercicio en casa y también valoran hacer ejercicio al aire libre”, dice Logan.

“Cuando los gimnasios vuelvan a abrir –prosigue la ejecutiva-, será una experiencia más. Veo un mundo en el que es más fácil hacer ejercicio físico en cualquier momento, en cualquier lugar, siempre que tenga tiempo para hacerlo».

Para Dan Frommer, fundador de The New Consumer, si los gimnasios quieren tener una oportunidad de luchar en la post-pandemia, “tendrán que innovar de manera profunda y ofrecer más que solo clases de fitness, ya que los consumidores ahora pueden participar de esas clases desde sus casas”.

Fuente: Fast Company