Perú es el único país del mundo que mantiene cerrados todos sus gimnasios desde marzo

Perú es el único país del mundo que mantiene cerrados todos sus gimnasios desde marzo

Perú es el único país del mundo que mantiene cerrados todos sus gimnasios desde marzo, cuando tuvieron que suspender la prestación de servicios en sus instalaciones por el inicio del confinamiento. Fuentes del sector estiman que estos nueve meses que llevan cerrados les han ocasionado pérdidas por 150 millones de dólares.

Pese a contar con protocolos de bioseguridad aprobados por el Ministerio de Salud –que contemplan el uso obligatorio de mascarilla, la toma de temperatura, la limpieza y desinfección así como el distanciamiento entre personas-, el Consejo de Ministros aún no autoriza su apertura, afectando a más de 20,000 familias que viven de esta industria.

De momento, el Gobierno ha publicado decretos que permiten realizar actividad física al aire libre, pero no alcanzan a los gimnasios. “Actualmente, nuestro equipo de trabajo se encuentra en una suspensión total de labores sin recibir ningún ingreso y esto es muy crítico”, dice Enrique Mosquera, gerente de Operaciones y Fitness de Bodytech.

Para el Gremio de Gimnasios del Perú, conformado por las principales cadenas del país, el gobierno no ha contemplado los argumentos sobre la seguridad que tienen estos establecimientos para evitar el contagio de COVID-19, como tampoco la importancia que representan en el mejoramiento de la calidad de vida y la salud de las personas.

“Perú vive una situación crítica y caótica en todo sentido, por la pandemia y también por el contexto político, lo cual demoró mucho la toma de decisiones sobre nuestro rubro. El panorama no es claro y seguiremos sin abrir en la cuarta fase, cuando ya acecha el peligro de una segunda ola contagios”, explica Kárem Pezúa, directora de Brooklyn Fitboxing.

Los gimnasios más pequeños de las afueras de Lima están unidos de manera informal, tratando de hacer algo y de ayudarse mutuamente. “Hay gimnasios chiquitos que operan a puertas cerradas y a escondidas respetando o no los protocolos. La desesperación por generar ingresos de alguna manera es enorme”, señala Pezúa.

Al igual que en todo el mundo, en Perú los gimnasios piden ser reconocidos como parte de la solución, dado que sus servicios apuntan a mantener la salud de las personas, especialmente de aquellas con sobrepeso, hipertensión, diabetes e incluso cáncer. Y mientras esto sucede, el Gremio estima que un 30% de los gimnasios peruano ya cerró definitivamente.