Wardoo Tech lanzó una pulsera inteligente que controla el aforo y la distancia social

Wardoo Tech lanzó una pulsera inteligente que controla el aforo y la distancia social

La empresa madrileña Wardoo Tech lanzó una pulsera inteligente que controla el distanciamiento social y los aforos. Este dispositivo se creó para ajustarse a los protocolos establecidos en España y permitirá a los establecimientos y usuarios cumplir de forma segura las medidas de higiene y bioseguridad.

La pulsera Wardoo emplea tecnología ‘beacon’ -de balizas electrónicas-, y utiliza una aplicación que da la posibilidad no solo de mantener la distancia de seguridad sino también de controlar el acceso de clientes y el tiempo de permanencia. Cada vez que dos usuarios de la pulsera están a menos de 1,5 metros, el dispositivo los alerta con una vibración y con un sonido.

Esta tecnología también registra cuando una pulsera entra en contacto con otra, con quién ha estado el usuario a menos de 1,5 metros y durante cuánto tiempo, lo que permite hacer una trazabilidad de los contactos estrechos con garantías y ayuda a aislar de forma temprana y segura a las personas que hayan estado sin distanciamiento.

“En el medio del confinamiento, vimos la necesidad de que había de mantener la distancia social y se nos ocurrió inventar este gadget”, cuenta Carmelo García, uno de los fundadores de Wardoo y CEO de la startup. En mayo comenzaron a comercializar sus pulseras y, desde que las lanzaron, vendieron cerca de 100 mil unidades a 30 euros cada una.

Por otra parte, los contactos que las pulseras captan están registrados con un identificador alfanumérico, lo que evita que los usuarios puedan saber a quién corresponde cada identificador y respeta en todo momento la privacidad de todos los que utilizan los dispositivos Wardoo.

“Nuestra tecnología permite a grandes empresas e instalaciones no mandar a todos a casa en caso de que haya un contagio. Es una manera de saber con qué personas ha estado en contacto el individuo, con lo cual no hace falta enviar a todo el turno a casa. En este caso, el impacto económico es ínfimo o menor”, asegura García.