En Canadá, durante la pandemia, disminuyó la práctica de actividad física de la población

En Canadá, durante la pandemia, disminuyó la práctica de actividad física de la población

En Canadá, la práctica de actividad física ligera disminuyó durante la pandemia, según un estudio realizado por la Universidad de Columbia Británica (UCB), que fue publicado a fines de julio, bajo el título “No camine tan cerca de mí: distancia y actividad física en Canadá”.

“Tradicionalmente, siempre nos hemos centrado en la actividad física de moderada a vigorosa, pero la evidencia más reciente muestra que la actividad física ligera puede tener algunos beneficios similares para la salud física y mental”, dice Katie Di Sebastiano, autora del estudio.

Para el análisis, los investigadores analizaron los datos de la actividad de más de dos mil usuarios de la aplicación móvil PAC, desarrollada por la organización canadiense sin fines de lucro ParticipACTION que permite el seguimiento de su actividad física. Gracias a esta, pudieron medir su frecuencia cardíaca más la velocidad de sus pasos.

Con esta investigación, los científicos querían ver cómo cambiaba la actividad física de las personas desde el 10 de febrero (cuatro semanas antes de que se declarara la pandemia de coronavirus), hasta el 19 de abril. Como resultado, se encontró que los niveles de ejercitación disminuyeron entre un 9% y un 12,6% es este período.

Tras una disminución inicial, el nivel de actividad volvió a subir en la semana del 13 de abril, a un mes del comienzo de la pandemia. Sin embargo, en los días siguientes, se produjo un “descenso significativo y sostenido”, menciona el informe. Estos patrones son uniformes en todas las edades y sexos.

“Estos resultados resaltan la necesidad de considerar la actividad física cuando estamos creando medidas de salud pública para una segunda ola de infecciones o para futuras pandemias”, señala Di Sebastiano, ya que la poca ejercitación podría generar “implicaciones significativas a largo plazo para la salud física y mental”.

“En particular, nuestros hallazgos demuestran la necesidad de desarrollar medidas de salud pública que proporcionen más espacios para que todos puedan participar en actividades incidentales, por ejemplo, caminar o andar en bicicleta”, propone la investigadora.

El estudio, a su vez, señala los beneficios de la práctica de ejercicio físico, la cual “puede apuntar a dos procesos biológicos clave que reaccionan al virus: el fortalecimiento del sistema inmunológico y la reducción de la inflamación”, además de la “prevención y tratamiento de enfermedades cardíacas y diabetes”.