En España, más de 290 gimnasios certificaron el cumplimiento de sus protocolos de bioseguridad

En España, más de 290 gimnasios certificaron el cumplimiento de sus protocolos de bioseguridad

Más de 290 establecimientos de fitness en España lograron la Certificación de Apertura Segura de Instalaciones Deportivas, que emite la Cátedra del Deporte de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Entre ellos se encuentran las cadenas BeOne, Altafit, VivaGym, Paidesport, SUMA Fitness Club, y Atalanta Sport Club.

Este plan de acción garantiza el cumplimiento de los requisitos de seguridad, formación y exigencia normativa de las entidades deportivas españolas. “El objetivo es proporcionar a sus responsables una herramienta basada en la presentación de evidencias y su posterior evaluación”, explica Alberto Talavera, miembro de la UPV.

Talavera es uno de los directores de este proyecto que, a su vez, fue desarrollado por un equipo de doctores y licenciados universitarios, con experiencia en certificación y homologación en la gestión deportiva, que son parte de la Cátedra del Deporte de la UPV.

Además, esta certificación cuenta con el aval de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID), la Federación de Asociaciones de Gestores Deportivos (FAGDE), la Asociación Española de Empresarios de Servicios Deportivos a la Administración Pública (AEESDAP), entre otros entes.

“Aquellas entidades que optan por el apoyo que les ofrece la Cátedra del Deporte UPV obtienen un socio estratégico en la lucha contra la incertidumbre y la desconfianza generada por la rápida expansión del COVID-19 y la posterior necesidad de prevenir futuros contagios”, afirma Talavera.

Para adquirir esta certificación, los gimnasios, en primer lugar, se tienen que adecuar al plan para la incorporación progresiva a la actividad deportiva; luego, pasar por una fase de información y formación; implementar las medidas definidas en el protocolo; y solicitar la obtención del certificado y presentar evidencias de su cumplimiento.

Después, se realizará una evaluación de estas últimas: si se aprueba, se le otorgará a la institución el certificado de apertura segura, y luego se hará un seguimiento y un examen posterior. Estas inspecciones se realizan con el método de “cliente misterioso”. En caso que haya un funcionamiento negativo, se emite un informe a los responsables.

“Hasta el momento, no es de obligado cumplimiento por las autoridades oficiales- dice Talavera-. Sirve como ayuda a los organismos oficiales para verificar el cumplimiento de la normativa y sobre todo para que el usuario de estas instalaciones de fitness no tenga ninguna duda”.

Para su solicitud, los establecimientos interesados pueden hacerla desde la página web de la Cátedra del Deporte de la UPV. “Una vez matriculados, tendremos una primera formación online con las personas seleccionadas, donde se les informará cómo completar el check-list y la metodología de envío de evidencias”, explica Talavera.