En Brasil, los gimnasios de Florianópolis y Río de Janeiro reabrieron, mientras que San Pablo permitirá la reapertura a fin de mes

En Brasil, los gimnasios de Florianópolis y Río de Janeiro reabrieron, mientras que San Pablo permitirá la reapertura a fin de mes

En Brasil, las ciudades de Florianópolis y Río de Janeiro permitieron la reapertura de gimnasios, mientras que en San Pablo reabrirán el 27 de julio. En Curitiba volvieron a cerrar por un aumento de casos de COVID-19. En Florianópolis, los centros de entrenamiento reabrieron este martes 30 de junio, y en Río volvieron a operar el jueves pasado.

El protocolo dictado por el ayuntamiento de Florianópolis detalla que deben hacerse tests para identificar y aislar a los profesionales y clientes que tengan síntomas de coronavirus, así como también determina la obligación de usar un sistema de código QR para controlar el acceso de cada socio y seguir procedimientos estrictos de desinfección.

Asimismo, en Río de Janeiro, el gobernador Marcelo Crivella, anticipó que la reapertura de gimnasios, restaurantes, bares y salones de bellezas estaba permitida, pero dicha rehabilitación se dará bajo una serie de reglas que garantizan la distancia social dictadas y controladas por el Estado.

En gran parte de los comercios que reabrieron en Río de Janeiro, algunas de las normas de higiene y seguridad que tienen que cumplir incluyen el uso de un sistema de turnos para asistir, la prohibición de la venta de comidas y bebidas, y el control de la gente presente en el negocio, ya que todos deben operar a un tercio de su capacidad.

En el estado de San Pablo, los centros de fitness serán habilitados para funcionar nuevamente a fines de julio. Para abrir otra vez, los gimnasios deberán funcionar a un 30% de su capacidad, todos deberán utilizar barbijo, y las actividades grupales estarán temporalmente suspendidas. Todos los clubes podrán trabajar un máximo de 6 horas diarias.

Por el contrario, en Curitiba los gimnasios ya habían reabierto, pero luego de un aumento en la cantidad de contagiados y de fallecidos por COVID-19, el gobierno de la ciudad determinó el cierre de bares, gimnasios, iglesias y parques. Sin embargo, los centros comerciales y las tiendas de la calle seguirán operando.

«El regreso de las actividades suspendidas dependerá de que haya una mejora en la transmisión de la enfermedad en Curitiba», declaró la secretaria municipal de Salud, Márcia Huçulak. A su vez, los hoteles y las pensiones también funcionarán pero tendrán que trabajar hasta un 50% de su capacidad.