En Gualeguay, Entre Ríos, el gimnasio Uma se mudó de inmueble

En Gualeguay, Entre Ríos, el gimnasio Uma se mudó de inmueble

El gimnasio Uma, de Gualeguay, Entre Ríos, mudó sus instalaciones a dos cuadras de su ubicación original, en la calle Alfredo Palacios 219. El espacio nuevo tiene 150 m², y a partir de ayer se puede asistir allí para realizar las mismas actividades que antes, así como también contratar nuevos servicios como kinesiología, osteopatía y quiropraxia.

“La decisión de mudarnos surgió al ver los números a nivel mundial de retorno de los clientes a los gimnasios luego de la cuarentena. Además el precio del alquiler en el otro local era muy alto”, destaca Belén Saliva, una de las propietarias del gimnasio.

En Uma ofrecen clases presenciales y virtuales de entrenamiento funcional y personalizado, así como también Pilates y kinesiología, osteopatía y quiropraxia. “Estos últimos servicios los sumamos porque en esta ciudad no se ofrecen en ningún lado”, afirma Saliva. Por todas estas actividades, los alumnos pagan una cuota que está entre $1200 y $2000.

Por la pandemia, en Uma se eliminaron todas las clases grupales y solo habrá entrenamientos personalizados. El gimnasio está dividido en un área donde pueden entrenar de a dos o tres personas, mientras que en la zona de Pilates se pueden trabajar con 6 miembros al mismo tiempo. “El protocolo indica que no podemos tener más de 10 clientes por turno”, dice Saliva.

El gimnasio cuenta con cintas de correr marca Semikon, pisos, barras y discos de Strong y G-Fitness, plataformas vibratorias y elípticos de Fox y BH. Por otra parte, las mancuernas y tobilleras son de Soul Fitness. Como servicio adicional, el gimnasio Uma ofrece el alquiler de sus equipos y accesorios a sus clientes.

“Queremos enfocarnos en la salud, vamos a trabajar con el objetivo personal de cada uno de los clientes y tratar de cumplirlo al 100%. Queremos que el socio encuentre en nuestro centro lo que está buscando y que sus metas se cumplan. Creemos que tenemos la capacidad de que pueda alcanzarlo en un plazo razonable”, remarca la dueña.

“Esperamos que vuelva toda la clientela que teníamos, y poder cumplir con sus expectativas. Nuestro método de trabajo  nos permite cumplir las condiciones que establece el protocolo de higiene y seguridad, porque nos organiza un montón y porque no trabajamos con más de 10 alumnos por turno”, explica Saliva.